Cultivar la cultura: La piedra angular del éxito organizativo

Cultivar la cultura: La piedra angular del éxito organizativo

En el complejo tapiz del éxito organizativo, la cultura destaca como motor fundamental, entretejiendo las aspiraciones colectivas y las acciones cotidianas de su gente. Esta fuerza invisible pero palpable moldea las decisiones, los comportamientos y los resultados. A medida que exploramos diversas definiciones de cultura, es crucial reconocer su papel no sólo como telón de fondo, sino como participante activo y dinámico en la narrativa del éxito.

El liderazgo desempeña un papel fundamental en este contexto, actuando como guardián de la cultura al articular un propósito compartido y unos objetivos claros. Los líderes influyentes se aseguran de que cada miembro de la organización comprenda su papel y cómo contribuye a la misión colectiva. Esta alineación fomenta un sentimiento de pertenencia y compromiso, capacitando a los individuos para crecer profesional y personalmente, mejorando así el sistema humano en su conjunto.

Mientras profundizamos en las definiciones y dimensiones de la cultura, recordemos que la fuerza de una organización reside a menudo en su capacidad para alimentar una cultura que resuene entre su gente, impulse el rendimiento y sostenga el crecimiento. Este post explora cómo las diversas construcciones culturales pueden contribuir de forma única a crear organizaciones robustas, adaptables y exitosas.

Definiciones

  • “La cultura se refiere al depósito acumulativo de conocimientos, experiencias, creencias, valores, actitudes, significados, jerarquías, religión, nociones del tiempo, roles, relaciones espaciales, conceptos del universo y objetos materiales y posesiones adquiridos por un grupo de personas a lo largo de generaciones mediante el esfuerzo individual y grupal.”
  • “La cultura son los sistemas de conocimiento compartidos por un grupo relativamente grande de personas”.
  • “La cultura es comunicación; la comunicación es cultura”.
  • “La cultura, en su sentido más amplio, no es sólo un conjunto de conocimientos y experiencias, sino también una poderosa fuerza que moldea el comportamiento. Es la totalidad de la experiencia aprendida y acumulada de una persona que se transmite socialmente, o más brevemente, el comportamiento a través del aprendizaje social. Esta comprensión es crucial para los investigadores que tratan de entender las normas sociales y las acciones individuales.”
  • “Una cultura es una forma de vida de un grupo de personas: los comportamientos, creencias, valores y símbolos que aceptan, generalmente sin pensar en ellos, y que se transmiten por comunicación e imitación de una generación a otra”.
  • “La cultura es comunicación simbólica. Algunos de sus símbolos incluyen las habilidades, conocimientos, actitudes, valores y motivos de un grupo. Los significados de los símbolos se aprenden y se perpetúan deliberadamente en una sociedad a través de sus instituciones.”
  • “La cultura consiste en pautas, explícitas e implícitas, de y para el comportamiento adquiridas y transmitidas por símbolos, que constituyen el logro distintivo de los grupos humanos, incluidas sus plasmaciones en artefactos; el núcleo esencial de la cultura consiste en las ideas tradicionales y, especialmente, en sus valores anejos; los sistemas de cultura pueden considerarse, por un lado, como productos de la acción y, por otro, como influencias condicionantes de la acción ulterior.”
  • “La cultura es la suma del total de los comportamientos aprendidos de un grupo de personas que se consideran generalmente como la tradición de ese pueblo y se transmiten de generación en generación”.
  • “La cultura no es sólo un conjunto de comportamientos aprendidos, sino una programación colectiva de la mente que distingue a los miembros de un grupo o categoría de personas de otros. Esta comprensión es esencial para los individuos, ya que les ayuda a entender su propio bagaje cultural y la influencia de éste en sus vidas.”
  • “La cultura es cómo hacemos las cosas aquí”.

Determinismo

  • La posición de que las ideas, significados, creencias y valores que las personas aprenden como miembros de la sociedad determinan la naturaleza humana. Las personas son lo que aprenden. La versión optimista del determinismo cultural no pone límites a la capacidad de los seres humanos para hacer o ser lo que quieran. Algunos antropólogos sugieren que no existe una “forma correcta” universal de ser humano. “El camino correcto” es casi siempre “nuestro camino”; ese “nuestro camino” en una sociedad casi nunca se corresponde con “nuestro camino” en ninguna otra sociedad. La actitud adecuada de un ser humano informado sólo puede ser la de la tolerancia.
  • La versión optimista de esta teoría postula que al ser la naturaleza humana infinitamente maleable, el ser humano puede elegir los modos de vida que prefiera.
  • La versión pesimista sostiene que las personas son lo que están condicionadas a ser; esto es algo sobre lo que no tienen ningún control. Los seres humanos son criaturas pasivas y hacen lo que su cultura les dice que hagan. Esta explicación conduce al conductismo que sitúa las causas del comportamiento humano en un ámbito que escapa totalmente al control humano.

Relativismo

  • Los distintos grupos culturales piensan, sienten y actúan de forma diferente. No existen normas científicas para considerar a un grupo intrínsecamente superior o inferior a otro. Estudiar las diferencias culturales entre grupos y sociedades presupone una posición de relativismo cultural. No implica normalidad para uno mismo, ni para su sociedad. Sin embargo, exige juicio cuando se trata de grupos o sociedades diferentes a la propia. La información sobre la naturaleza de las diferencias culturales entre las sociedades, sus raíces y sus consecuencias debe preceder al juicio y a la acción. La negociación tiene más probabilidades de éxito cuando las partes implicadas comprenden las razones de las diferencias de puntos de vista.

Manifestaciones

Las diferencias culturales se manifiestan de diferentes maneras y con distintos niveles de profundidad. Los símbolos representan las manifestaciones más superficiales y los valores las más profundas de la cultura, con héroes y rituales en medio.

  • Los símbolos son palabras, gestos, imágenes u objetos portadores de un significado particular que sólo reconocen quienes comparten una cultura determinada. Se desarrollan fácilmente nuevos símbolos, los antiguos desaparecen. Los símbolos de un grupo concreto son copiados regularmente por otros. Por eso los símbolos representan la capa más externa de una cultura.
  • Los héroes son personas, pasadas o presentes, reales o ficticias, que poseen características muy apreciadas en una cultura. También sirven como modelos de comportamiento.
  • Los rituales son actividades colectivas, a veces superfluas para alcanzar los objetivos deseados, pero que se consideran socialmente esenciales. Por ello, la mayoría de las veces se realizan por sí mismas (formas de saludar, de rendir respeto a los demás, ceremonias religiosas y sociales, etc.).
  • El núcleo de una cultura está formado por valores. Son amplias tendencias de preferencia de unos estados de cosas a otros (bueno-malo, correcto-incorrecto, natural-antinatural). Muchos valores permanecen inconscientes para quienes los poseen. Por ello, a menudo no se puede hablar de ellos ni pueden ser observados directamente por los demás. Los valores sólo pueden deducirse de la forma en que las personas actúan en diferentes circunstancias.
  • Los símbolos, héroes y rituales son los aspectos tangibles o visuales de las prácticas de una cultura. El verdadero significado cultural de las prácticas es intangible; éste sólo se revela cuando las prácticas son interpretadas por los iniciados.
Figura 1. Manifestación de la cultura a distintos niveles de profundidad
Figura 1. Manifestación de la cultura a distintos niveles de profundidad

Capas

Las personas, incluso dentro de una misma cultura, llevan en su interior varias capas de programación mental. Existen diferentes capas de cultura en los siguientes niveles:

  • El nivel nacional: Asociado a la nación en su conjunto.
  • El nivel regional: Asociado a las diferencias étnicas, lingüísticas o religiosas que existen dentro de una nación.
  • El nivel de género: Asociado a las diferencias de género (femenino frente a masculino)
  • El nivel generacional: Asociado a las diferencias entre abuelos y padres, padres e hijos.
  • El nivel de clase social: Asociado a las oportunidades educativas y a las diferencias de ocupación.
  • El nivel corporativo: Asociado a la cultura particular de una organización. Aplicable a los trabajadores por cuenta ajena.

Diferencias

Una variable puede operacionalizarse mediante técnicas de medida única o compuesta. Una técnica de medida única significa el uso de un indicador para medir el dominio de un concepto; la técnica de medida compuesta significa el uso de varios indicadores para construir un índice para el concepto después de que se haya muestreado empíricamente el dominio del concepto. Hofstede (1997) ha ideado una técnica de medida compuesta para medir las diferencias culturales entre distintas sociedades:

  • Índice de distancia de poder: Este índice mide el grado de desigualdad existente en una sociedad.
  • Índice de evitación de la incertidumbre: Este índice mide hasta qué punto una sociedad se siente amenazada por situaciones inciertas o ambiguas.
  • Índice de individualismo: Este índice mide hasta qué punto una sociedad es individualista. El individualismo se refiere a un marco social poco cohesionado en una sociedad en la que se supone que las personas sólo deben ocuparse de sí mismas y de sus familiares directos. El otro extremo del espectro sería el colectivismo que se da cuando existe un marco social estrecho en el que las personas distinguen entre grupos internos y grupos externos; esperan que sus grupos internos (parientes, clanes, organizaciones) cuiden de ellos a cambio de una lealtad absoluta.
  • Índice de masculinidad (Logro frente a Relación): El índice mide hasta qué punto los valores dominantes son la asertividad, el dinero y las cosas (logro), sin preocuparse por los demás o por la calidad de vida. El otro extremo del espectro sería la feminidad (relación).

Reconciliación

Conciencia cultural:

  • Antes de aventurarse en una misión global, probablemente sea necesario identificar las diferencias culturales que pueden existir entre el país de origen y el país de operación de la empresa. Cuando existen diferencias, hay que decidir si las prácticas del país de origen pueden adaptarse al entorno extranjero y en qué medida. La mayoría de las veces las diferencias no son muy aparentes o tangibles. Algunos aspectos de una cultura pueden aprenderse conscientemente (por ejemplo, los métodos para saludar a la gente), otras diferencias se aprenden subconscientemente (por ejemplo, los métodos para resolver problemas). La construcción de la conciencia cultural puede no ser una tarea fácil, pero una vez lograda, definitivamente ayuda a realizar un trabajo de manera eficiente en un entorno extranjero.
  • Los debates y la lectura sobre otras culturas ayudan sin duda a crear una conciencia cultural, pero las opiniones presentadas deben medirse cuidadosamente. A veces pueden representar estereotipos injustificados, una valoración de sólo un subgrupo de un determinado grupo de personas o una situación que desde entonces ha sufrido cambios drásticos. Siempre es una buena idea obtener puntos de vista variados sobre una misma cultura.

Agrupación de culturas:

  • Algunos países pueden compartir muchos atributos que contribuyen a moldear sus culturas (los modificadores pueden ser la lengua, la religión, la situación geográfica, etc.). Basándose en estos datos obtenidos de estudios transculturales anteriores, los países pueden agruparse por similitudes en valores y actitudes. Cabe esperar menos diferencias cuando se desplaza dentro de un conglomerado que cuando se desplaza de un conglomerado a otro.

Determinar el alcance de la implicación global:

  • No todas las empresas que operan a escala mundial tienen por qué tener el mismo grado de conciencia cultural. La figura 2 ilustra hasta qué punto una empresa necesita comprender las culturas globales en diferentes niveles de implicación. Cuanto más se aleja una empresa del papel exclusivo de hacer negocios nacionales, más necesita comprender las diferencias culturales. Avanzar hacia el exterior en más de un eje simultáneamente hace aún más esencial la necesidad de crear una conciencia cultural.
Figura 2. Conciencia cultural y grado de implicación global
Figura 2. Conciencia cultural y grado de implicación global

Referencia: Hofstede, G. (1997). Culturas y organizaciones: El software de la mente. Nueva York: McGraw Hill.

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